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Las salamanquesas son nuestras amigas

Respeta la vida de estos pequeños dragones

Las salamanquesas son reptiles que anteriormente se clasificaban dentro de la familia Gekkonidae, por lo que también se las conoce como gecos. Existen unas 650 especies de salamanquesas distribuidas en las zonas cálidas del planeta. En la actualidad se considera que en España habitan seis especies de salamanquesas, pertenecientes a dos familias distintas. Son las siguientes:

Familia Gekkonidae:

- Salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus)

Familia Phyllodactylidae:

- Salamanquesa común (Tarentola mauritanica)

- Perenquén majorero (Tarentola angustimentalis)

- Perenquén de Gran Canaria o de Boettger (Tarentola boettgeri)

- Perenquén común o de Delalande (Tarentola delalandii)

- Perenquén gomero (Tarentola gomerensis)

Los perenquenes son especies endémicas de las Islas Canarias, con la excepción de Tarentola boettgeri, que también habita en otras islas atlánticas cercanas. En cambio, las salamanquesas común y rosada se distribuyen por gran parte del territorio español.

La salamanquesa común (Tarentola mauritanica) es una especie mediterránea. Está presente en casi toda la Península Ibérica, excepto en el N y NO, así como en Baleares y otras islas. No suele vivir en altitudes superiores a 800 m. Habita en afloramientos rocosos, pedregales, acantilados y troncos. También ha colonizado con éxito el medio rural y urbano, donde se encuentra en edificaciones, ruinas, muros y paredes, tejados de teja o pilas de leña.

Nuestra salamanquesa más abundante puede alcanzar unos 19 cm de longitud. Es robusta y rechoncha, con el cuerpo y la cabeza aplanados. Posee grandes ojos con pupilas verticales. Su piel es blanda y tiene tubérculos prominentes que le dan un aspecto espinoso. El color es variable, aunque normalmente pardo o gris, con bandas oscuras más desarrolladas en la cola y en los individuos jóvenes. Además, el color de un mismo individuo puede oscurecerse durante el día y aclararse por la noche, cuando la exposición a la luz disminuye. La cola regenerada es uniforme y sin tubérculos. Es una trepadora excelente, ya que sus dedos cuentan con almohadillas adhesivas, compuestas de laminillas, que le permiten caminar fácilmente por superficies verticales. Tiene cinco dedos en cada pata y solamente aparecen uñas visibles en el tercer y cuarto dedo. Y emite vocalizaciones que juegan un importante papel en la comunicación entre individuos.

En las regiones mediterráneas más cálidas permanece activa durante todo el año, mientras que en el interior peninsular puede observarse en primavera y verano. Su actividad es nocturna y diurna. Sale de su refugio al atardecer y está activa de noche, si la temperatura es superior a 15°C. Durante el día, a menudo sale para solearse. Se alimenta de una gran variedad de artrópodos que caza al acecho, tanto en el suelo como en muros y paredes. Su dieta es variada e incluye coleópteros, arácnidos, himenópteros, lepidópteros y larvas de insectos. Consume principalmente mariposas nocturnas, arañas y escarabajos. Entre sus depredadores se encuentran ofidios, aves y mamíferos, especialmente los gatos domésticos en zonas habitadas.

Esta especie se reproduce en primavera. Durante el celo, que suele ocurrir en abril y mayo, emite vocalizaciones territoriales. Las hembras hacen de 1 a 3 puestas, cada una con 1 o 2 huevos, que son de cáscara dura y quedan adheridos a las superficies. El verano es el momento de aparición de las salamanquesas recién nacidas.

También la salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus) es una especie mediterránea. En España se distribuye por la costa mediterránea, el SO ibérico, las Baleares y otras islas. Su hábitat es preferentemente costero, por debajo de los 300 m de altitud. En los territorios interiores aparece ligada a valles fluviales. Vive en afloramientos rocosos, pedregales, acantilados, cuevas, troncos de árboles y entre las hojas de las plantas de Agave. Con frecuencia aparece en áreas urbanas, donde habita en edificaciones, muros, ruinas, jardines o pozos.

Esta pequeña salamanquesa puede alcanzar unos 12 cm de longitud y tiene un cuerpo más grácil y esbelto que la salamanquesa común. Su color es claro y translúcido. El dorso muestra manchas irregulares y la cola presenta bandas, especialmente en los jóvenes. Cuenta con tubérculos en el dorso y la cola. Es una ágil trepadora, gracias a sus dedos con almohadillas adhesivas. Tiene cinco dedos en cada pata y una uña en todos ellos.

La salamanquesa rosada permanece activa la mayor parte del año. Sus hábitos son predominantemente crepusculares y nocturnos, aunque en invierno puede tener actividad diurna para solearse. Caza en las proximidades de su refugio y a primeras horas de la noche, sobre todo insectos, arácnidos y larvas de insectos. Es presa de ofidios, rapaces nocturnas, erizos, musarañas y otros mamíferos.

El celo tiene lugar en primavera, desde marzo a julio. Los machos exhiben un marcado comportamiento territorial, con frecuentes vocalizaciones y combates. Cada hembra puede efectuar 2 o 3 puestas al año, cada una con 1 o 2 huevos, que depositan bajo piedras, en grietas de troncos o que entierran en el suelo. A veces se dan puestas colectivas en el mismo lugar. La incubación dura entre 40 y 72 días.

Ninguna de las especies de salamanquesas que existen en España se considera amenazada en lo que respecta a su conservación. Pero a menudo sufren la persecución de los seres humanos, que tienden a matarlas sin ningún motivo cuando tienen ocasión. Algunas personas mantienen creencias erróneas acerca de las salamanquesas. Por ejemplo, hay quien piensa que se comen la ropa de los armarios. Otras sienten un miedo irracional hacia ellas, parecido al que suelen despertar otros reptiles como las serpientes.

Sin embargo, las salamanquesas son totalmente inofensivas. Además, se alimentan básicamente de insectos y arañas, por lo que resultan beneficiosas para controlar las poblaciones de estos artrópodos en nuestras casas y otros ambientes antrópicos. Si casualmente alguna se mete en un armario, probablemente lo haga en busca de polillas. Por favor, cuando veas una salamanquesa en la pared de tu casa cazando los insectos atraídos por la luz de una farola, no intentes matarla. Quédate quieto y obsérvala. Descubrirás un animal fascinante y un apacible entretenimiento para las calurosas noches de verano.

FOTOGRAFÍA:

Salamanquesa común en un terrado de Castellón de la Plana.

BIBLIOGRAFÍA:

Jiménez, Juan y Lacomba, Ignacio (editores). 2002. Peces continentales, anfibios y reptiles de la Comunidad Valenciana. Colección Biodiversidad nº 10. Generalitat Valenciana. Conselleria de Medi Ambient. 271 páginas.

Enciclopedia virtual de los vertebrados españoles. Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). www.vertebradosibericos.org

Tag: reptiles
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