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Cazar con munición de plomo

Riesgos para la fauna y las personas

La caza en humedales o en ecosistemas terrestres causa la acumulación de altas densidades de perdigones en el sedimento o el suelo, que posteriormente pueden ser ingeridos por las aves. Se estima que la persistencia de los perdigones de plomo en el suelo varía entre 30 y 300 años. A su vez, la munición de plomo (perdigones y fragmentos de balas) que queda alojada en las piezas de caza constituye una vía de intoxicación para las aves rapaces y carroñeras que se alimentan de estas presas malheridas o de sus cadáveres.

La causa más frecuente de intoxicación por plomo en las aves silvestres es la ingestión de munición de plomo utilizada para cazar. Es común la presencia de perdigones en la molleja o el estómago de las aves, que ingieren munición de plomo por dos motivos:

- Las aves con molleja, como las acuáticas o las granívoras (faisanes, perdices o palomas), se alimentan normalmente de materia vegetal o animales con exoesqueleto. Por ello, necesitan ingerir regularmente piedrecitas que se convertirán en gastrolitos que ayuden a romper y triturar el alimento. Los perdigones de plomo que se acumulan en zonas de caza son ingeridos por estas especies al ser confundidos con estas piedrecitas.

- Las aves de presa, depredadoras o carroñeras, se alimentan de cadáveres con munición de plomo incrustada en su cuerpo. Aunque en algunos casos los perdigones de plomo o fragmentos de bala son regurgitados en las egagrópilas, la absorción de parte de este metal durante la digestión de la comida puede ser suficiente para intoxicar al ave.

Otra vía de exposición menos relevante es la ingestión de presas intoxicadas por plomo, que ya han incorporado el plomo absorbido a sus tejidos tras haber ingerido munición o tras haber recibido disparos. En este caso, la exposición no se debe a la ingestión directa de los perdigones sino al consumo de carne contaminada.

Una vez que el plomo es absorbido permanece en la sangre aproximadamente dos semanas. En este tiempo parte del plomo puede ser excretado, pero otra parte persiste en los tejidos blandos (hígado y riñón) durante varias semanas y finalmente se deposita en los huesos, en los que permanece durante años. A menudo, la intoxicación por plomo provoca la muerte del animal.

El consumo frecuente de carne de caza contaminada por la munición de plomo también puede suponer un riesgo para la salud humana, ya que es habitual que las concentraciones de plomo en los animales abatidos superen el nivel máximo establecido por la Unión Europea. Además, aunque en su forma metálica el plomo es poco biodisponible, durante la cocción este plomo metálico puede solubilizarse y pasar a ser biodisponible, en especial con recetas ácidas que contengan vinagre. Por este motivo, las personas que consumen piezas abatidas con munición de plomo pueden presentar altos niveles de este metal en sangre. Los niños y las mujeres embarazadas son los grupos más vulnerables a los efectos negativos de la ingestión de plomo. Por desgracia, en España no se han realizado estudios sobre los niveles de plomo en sangre con relación al consumo de carne de caza.

A pesar de existir alternativas a la munición de plomo, la transición hacia una munición no tóxica en Europa está siendo lenta. Todavía no existe una regulación comunitaria para la munición de plomo y la mayoría de los países europeos únicamente han prohibido su uso en humedales o para la caza de aves acuáticas. Sin embargo, varios organismos y convenciones internacionales llevan tiempo recomendando sustituir la munición de plomo por otras alternativas menos tóxicas para las aves, las personas y el medio ambiente. España prohibió el uso y posesión de perdigones de plomo en áreas Ramsar y otros humedales protegidos en 2001, y esta prohibición se extendió en 2007 a todos los humedales de la Red Natura 2000.

BIBLIOGRAFÍA:

Descalzo, E., Mateo, R. 2018. La contaminación por munición de plomo en Europa: el plumbismo aviar y las implicaciones en la seguridad de la carne de caza. Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC), Ciudad Real, España. 82 pp.

Tag: caza, plumbismo

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